He ejercido la arquitectura durante más de 30 años en la Ciudad de México. Soy el director de Bahía de Conceptos, un despacho fundado en 2014. Mi experiencia previa a tener mi propia firma fue en tres despachos de arquitectura y un estudio en sociedad.
Mi primer trabajo fue en el mismo despacho que mi padre arquitecto. Fueron cinco años aprendiendo de él la manera de trabajar en una firma pequeña, desarrollando pocos proyectos al año, pero entendiendo la importancia del trabajo en equipo y la mirada clínica en el detalle.
Mi segunda colaboración en un despacho fue en TEN Arquitectos, una firma muy relevante e importante en México y en el mundo. Tuve la oportunidad de participar en proyectos nacionales e internacionales y aprender de cerca de EN.
Finalmente, el último despacho antes de abrir mi propio estudio fue KMD Architects, una firma estadounidense con oficina en la Ciudad de México. La experiencia que absorbí de ahí fue la organización corporativa, los tiempos de proyecto y una forma más estandarizada de trabajar como arquitecto.
En 2007 participé con otros tres amigos (socios) en un concurso por invitación cerrada para un conjunto residencial en Querétaro. Ganamos, y eso nos obligó a abrir en muy poco tiempo dos oficinas (dos socios en cada una). Fue una experiencia increíble y un reto diario; después de siete años y medio, la sociedad se disolvió y nació Bahía de Conceptos.
La firma está más enfocada en el desarrollo de proyectos que en la construcción, y se especializa en los sectores comercial, corporativo y residencial.
El nombre Bahía de Conceptos es el resultado de una profunda conversación con una amiga cercana (filósofa y arquitecta), quien me habló de la “mayéutica”, una técnica filosófica que explora el significado profundo de una idea a través del diálogo prolongado, hasta que su esencia se revela.
Así, Bahía de Conceptos es la idea figurativa de un lugar capaz de albergar y dar la bienvenida a todo tipo de ideas (conceptos), o en este caso, proyectos arquitectónicos. Todas las escalas, tipologías, programas, teorías, etc., son bienvenidas en la Bahía. Y la conclusión poética del nombre es que la forma de una “bahía” es como el abrazo que la tierra le da al océano para ser uno mismo.

Usamos cookies para analizar el tráfico del sitio web y optimizar tu experiencia en el sitio. Al aceptar nuestro uso de cookies, tus datos se agruparán con los datos de todos los demás usuarios.